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Grünberg (ORT): “Uruguay precisa una visión estratégica que guíe sus acciones”

“Una visión estratégica significa saber hacia dónde se va y asignar los recursos humanos, materiales, la energía, las ambiciones, las personas más talentosas a ese objetivo”, explicó Jorge Grünberg, rector de la Universidad ORT. Entrevistado por En Perspectiva, señaló que dicha meta consiste en “producir bienes y servicios con un alto contenido de conocimiento”, para lo cual es necesario un Estado que promueva la cultura del emprendimiento, que realice mejoras en el ámbito de las telecomunicaciones y que promueva inversiones que generen “transferencia tecnológica” que sitúen al país como un símbolo de “producción sofisticada” exportable. Asimismo, Grünberg consideró que el espíritu conservador de los uruguayos es responsable de su atraso con respecto a otros pueblos. “Con nuestro ritmo de cambios nos va a llevar 100 años salir adelante”, sentenció.

Martes 16 de marzo del 2010

EMILIANO COTELO:
“Nosotros, la sociedad uruguaya, somos en el fondo ambivalentes frente a la conveniencia de cambiar. No lo aceptamos como un imperativo sino como una opción, y además una opción que no requiere premura. Bailamos continuamente un tango con la historia, dos pasos adelante, dos atrás, uno al costado, vuelta a empezar”.

Este diagnóstico pertenece al ingeniero Jorge Grünberg, rector de la Universidad ORT, y fue planteado a fines del mes pasado en una conferencia que dictó en Maldonado titulada “Uruguay potencia creativa: un modelo alternativo de desarrollo en el siglo XXI”.

Según Grünberg, “actualmente, el destino de los países está determinado por la educación, la ambición y el espíritu emprendedor de su población”.

En esa línea, le sugirió al presidente José Mujica “hacer otra reunión como la reciente en el hotel Conrad, pero dirigida a ingenieros y técnicos jóvenes, más que a magnates extranjeros, invitándolos, desafiándolos a quedarse y triunfar en el Uruguay”.

Y paralelamente propuso “revisar nuestra obsesión por atraer inversiones extranjeras”. Dijo que solo “deberíamos apuntar a atraer inversiones que promuevan capacitación avanzada, transferencias de tecnologías, producciones diferenciadas intensivas en conocimiento y un importante agregado de valor en nuestro país”.

Son reflexiones y propuestas sobre las que vale la pena profundizar, y para eso vamos a conversar en los próximos minutos con el ingeniero Jorge Grünberg.

***

EC - Jorge Grünberg es ingeniero de sistemas graduado en la Universidad de la República, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Oxford, del año 1991, y un doctorado en Educación también de la Universidad de Oxford, del año 2000.

Cada tanto usted realiza un discurso como este, en el que se refiere a la educación o al rumbo del país, fija posición y lanza propuestas dirigidas a la sociedad y en particular al elenco político. ¿Por qué usted, el rector de una universidad privada, asume ese protagonismo público?

JORGE GRÜNBERG:
Creo que ese es el rol de los académicos, los académicos en el mundo entero tienen la responsabilidad de reflexionar sobre sus sociedades y contribuir con visiones alternativas a la verdad oficial y a las tradiciones, proponer visiones alternativas. La sociedad, al transformarnos en universidad a todos nosotros, nos brinda una importante responsabilidad y nos encarga deberes, uno de los cuales es pensar visiones alternativas para la sociedad.

EC - Otros colegas suyos –rectores de universidades– mantienen un perfil más discreto.

JG - Obviamente hay diferencias personales y quizás también de visión. A mi entender, el rol de una universidad, más allá de la formación de los jóvenes que allí concurren y más allá incluso de la producción de conocimiento, es hacer aportes a la visión nacional, al diálogo nacional, porque representamos a la sociedad civil. Nuestro país está muy fragmentado políticamente, todos los aportes vienen prácticamente del sistema político, y como el sistema político, en parte por su propia naturaleza, está muy dividido y enfrentado, entonces las propuestas se cancelan entre sí, porque todo el mundo las elimina o las descarta solamente porque vienen del otro partido.

EC - Esta vez, en cambio, tenemos un comienzo del período de gobierno en que parece haber otro ambiente, un ambiente más propenso a los acuerdos, sobre todo en torno a algunas políticas de Estado.

JG - Justamente eso me llevó a esta reflexión, cuando escuché el discurso que dijo nuestro nuevo presidente y vi las reacciones de los líderes de los partidos de oposición. Creo que tenemos una gran oportunidad entre manos, parecería haber un consenso mucho mayor que en otros momentos del pasado para hacer cambios, cambios fundamentales, que son los que necesitamos para salir adelante. Y no hay que perder esta oportunidad. Pero esto depende de que los cambios trasciendan el ámbito declarativo, porque ya hemos pasado por coincidencias declarativas; por ejemplo en 1985 existió la Concertación Nacional Programática (Conapro) en la cual todos los partidos, en el retorno a la democracia, querían ponerse de acuerdo sobre lo que serían políticas de Estado –como se les llama ahora– para el país, de modernización de Uruguay; esa era la palabra que se usaba en aquel momento, se hablaba de la modernización del Uruguay.

Pero lamentablemente una gran parte de esa energía que había en la Conapro se evaporó luego y quedó en tono declarativo. Esto no es subestimar lo hecho en aquel momento ni el valor de las palabras, lo declarativo también es importante. Pero 25 años después de la Conapro es el momento de hacer una segunda concertación, esta vez con efectos en la realidad, no solamente declaraciones.

EC - En su disertación en Maldonado, usted aparecía preocupado por la situación de la educación uruguaya, pero antes que eso, el foco de su ponencia estaba puesto en el modelo de desarrollo del país. Es más, se preguntaba si Uruguay tiene una visión estratégica. Le propongo detenernos en ese punto y arrancar por ahí.

JG - Como yo decía en esa conferencia, creo que hoy en Uruguay como nación carecemos de una visión estratégica que guíe nuestras acciones. Una visión estratégica significa saber hacia dónde se va y asignar los recursos humanos, materiales, la energía, las ambiciones, los talentos, las personas más talentosas a ese objetivo.

Pero si me permitís una digresión, yo quería hacer una cita, porque a veces parece que estas reflexiones aparecieran de la nada y ahora en el año 2010. Quiero citar lo expresado por una persona hace unos años, que se parece bastante a lo que yo dije. La cita dice: “El país tiene una estructura económica obsoleta, no ofrece posibilidades para la conquista del pan al margen de las actividades en el Estado. ¿Qué hacen los padres de los muchachos de 18 a 20 años que desean asegurar a sus hijos un destino frente a los angustiosos interrogantes del porvenir? No se ven hoy más que dos caminos: la profesión liberal o el empleo público. El cansado reclamo del empleo público que todos días se repite se vincula así a toda la estructura económica del país. Los jóvenes venden en la edad de los sueños un destino incierto por un presente cómodo. Hemos cerrado todos los caminos que conducen por el esfuerzo propio a un futuro útil”.

Esto lo dijo el señor Carlos Quijano en Marcha el 16 de mayo de 1941. Es decir, que tenemos una larga, larga historia de reconocer que nuestro modelo productivo está anquilosado, que los jóvenes no tienen posibilidades reales si sus ambiciones los llevan más allá de determinados niveles de empleo. Por eso digo, no es que hoy me desperté y me empecé a preocupar por esto, esta preocupación tiene una larga y distinguida historia.
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